Pero Azul y No Tan Rosa, no solo trata este tema de la homosexualidad, sino también la falta de identificación adolescente, la violencia de género heterosexual, la retorcida televisión que se aprovecha de situaciones familiares como estas para muchas veces hasta ridiculizarlas, todo esto en la gran OPERA PRIMA de Miguel Ferrari. Personajes tan reales como Diego y Fabrizio, los grandes protagonistas de ese amor que va más allá de cogerse de las manos e ir a cenar juntos, una pareja que desea ser aceptada como cualquier otra, no ser vistos como "bichos raros" en la calle, ellos son la representación de muchos venezolanos que por ese temor al rechazo siguen presentando a sus parejas como "un amigo" o un "compañero de trabajo", y como no tenerlo, si la sociedad homofóbica llega a ser tan peligrosa hasta el punto de matar por no aceptar que todos somos iguales, o por no aceptar lo que realmente son. Un personaje que sin duda recordaremos para toda la vida, Delirio Del Río, como Dolores pero Delirio, un hombre que a temprana edad supo que no estaba conforme con su cuerpo, se sentía mujer, pensaba como mujer, actuaba como mujer y eso fue lo que decidió ser, una transgénero que nos enseñó que debemos ser lo que queremos ser y no dejarnos intimidar por nadie, su lema "soy como soy...y qué" hizo que más de uno saliera de esas salas de cine aceptándose como es y punto, otros a no discriminar al que tienes al lado, ¿por qué hacerlo? ¿que tienes tú que el otro no tenga?, preguntas que después de ver esta película tienen respuesta y que cada uno debe descubrirla e interpretarla a su manera.
Gracias Delirio, Gracias Fabrizzio, Gracias Diego, Gracias Perla Marina, Gracias Armando por regalarnos esta gran lección de vida, por permitirnos colocarnos este par de zapatos que nos ayudará a caminar como realmente somos por esta vida que de por sí, ya está complicada, no te la compliques más...
Me despido de esta historia, pero la mantendré siempre en mis recuerdos...
Gracias, Miguel Ferrari

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