Hoy volví a ese sitio, el que tanto me gusta, en el que me pierdo entre libros y un aire acondicionado maravilloso, allí estuve como siempre,caminando por sus pasillos musicales, electrónicos,audiovisuales y haciendo esa intuitiva parada en el área de la literatura, de la actualizada,de la clásica y la no tan clásica, en la de algún tema en concreto, o simplemente en la biográfia de un autor. Hoy, como siempre decidí tomar algunos que llamaron mi atención en ese momento y los hojeé, otros que simplemente miré su sinopsis, algunos sólo miré su portada, unos que se aprovechan del éxito obtenido en el cine para reeditarlas y otros que simplemente son de esa escritura rebuscada que paso de mirarla. En concreto, en el área de psicología; confieso que no paso mucho por allí, he mirado autores, sólo el lomo del libro, estaba Marshall McLuhan, lo tomaré como una señal...y allí estaba un autor, que para mi gusto...bueno, no voy a decir "mi gusto" porque apenas estoy sabiendo de su existencia, no tenía ni idea que Risto Mejide escribía libros y mucho menos en el ámbito psicológico; o por lo menos el FNAC lo cataloga así y en ese espacio lo puedes conseguir. Llamó curiosamente mi atención, tanto que lo tomé y me senté a hojear sus páginas, de allí pasé a leerlas, y confieso captó tanto mi atención que allí estuve casi veinte minutos o un poco más leyendo su "pensamiento negativo" y de no haber sido porque en algún minuto miré a mi alrededor y me encontraba solo, me pregunté: y que se hizo...?; (si, estaba con él, también le gusta el FNAC)fue que cerré el libro y comencé a buscarlo.
Entre una de las cosas que más me gustó de lo poco que leí fueron unas sabias palabras que según afirma el propio Risto le dijo su abuela cuando él era un niño o adolescente, algo asi como que, él desde niño le buscaba la parte negativa a las cosas, que en vez de valorar lo que tenía, lo que había hecho, se dedicaba a alimentar su ansiedad por lo que aún no había vivido y por lo que quería hacer, y esto no es ser conformista, sino que simplemente también hay que valorar tus logros y aplaudirte tú mismo de vez en cuando; pero bueno, me sentí identificado porque yo también soy así, siempre le busco las cinco patas al gato como dice el refrán, quiero lo que no puedo tener y soy muy ancioso e impaciente por llegar a lo que quiero lograr, de hecho, lo que él dice de que "a la hora de leer un libro, siempre miro cuántas páginas me faltan por acabar, antes de detenerme a ver cuantas llevo leídas", ahí estoy yo pintado. Su abuela le decía que eso denotaba un comportamiento con tendencia a la depresión y que así no llegaría nunca a ser feliz. Pues vaya conclusión a la que llégó su abuela. Quizás esta fue la parte del libro que hizo que me enganchara más a él. Tiene muchas cosas interesantes la verdad; pero también hubo una concreto que al terminar de leerlo me propuse también hacerlo: La lista de las 100 cosas que he hecho. Si, eso de hacer lista de cosas que quieres hacer, lo veo muy pavoso, uno nunca sabe hasta cuando está en este mundo y llevar una vida tan planificada realmente no es mi estilo, así que mejor decir lo que has hecho, puedes patentarlo en tu vida, si te gustó, repetirlo y si no, tomarlo como una experiencia para no volver a ella jamás, entonces te invito a hacerla, como yo lo haré en el próximo post...
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