
Luego de ver el “impactante” capitulo de mi novela estelar de las 9pm, jajaja me gusta el termino impactante cuando me refiero a telenovelas, siento que soy la voz de los cortes que sugieren escenas del próximo capitulo. Hubo un planteamiento de la editora de la revista exquisita en el que la próxima edición trate el tema de la verdad y la mentira; tema que me parece propicio tocar desde el punto de vista que ella dio; hablen de ustedes mismos, de sus miedos, de sus errores. De sus éxitos y fracasos, de sus cambio de identidades y nacionalidad, de sus mascaras y disfraces…en fin, todo lo que conlleva fabricar una verdad o una mentira, arduo trabajo cabe destacar, habría que desnudar el alma para contar verdades.
Ya, de por si, la primera verdad que puedo decretar es que soy un novelero, las he visto desde que era niño, conozco las historias mas insólitas, desde unos pajaritos que hablaban con Coraima Torres en su telenovela “dulce ilusión”, pasando por su vida como gitana en “kassandra”, sin contar la denuncia hecha melodrama con “por estas calles”, eso es para dar una breve introducción de cuánto puedo conocer del tema, creo que es por eso que mi mayor experimento sería el de ser actor.
Hace unos días que estoy leyendo un libro que me compré en la librería del Ateneo de Caracas, que desde hace un tiempo me ha estado llamando la atención, el libro prácticamente se me presentaba en todas sus formas, librería que pisaba, librería que me lo encontraba, era como esos tropiezos continuos y necesarios que se presentan en tu vida; titulo: “Venezuela es una telenovela” y aquí cabe otra verdad posible, no lo compré porque me interese indagar profundamente sobre lo que piensa una aficionada de las telenovelas con respecto a la realidad social del país que vivimos, lo compré porque tiene el termino “novela”y aparte la portada es Gledys Ibarra en su personaje de Patria Mía en cosita rica. Lo describo como la ventana posible para descubrir el alma mater de la telenovela, conocer las entrañas, lo profundo, su respiración. Es un análisis que realiza la Lic. Carolina Acosta Alzuru de la telenovela Cosita Rica y la similitud que tuvo con la realidad del país en su momento, objetando desde el primer día que se gestó el nudo argumental en la mente del escritor Leonardo Padrón hasta el saldo definitivo del publico después de la palabra FIN.
Quiero resaltar mi enorme admiración por los trabajos realizados de este escritor venezolano, que ha sido fuente de inspiración para muchos, incluyéndome, en todos los campos que labora; pero eso es harina de otro costal, ya luego hablaré de ese fanatismo por así definirlo y sus causas y consecuencias como si fuese un trabajo de grado. Tampoco creo que llegue a hacer un grupo en facebook para seguidores de Leonardo Padrón, o si? Quien quita….
Como siempre, me desvío de mi tema central. Quise simplemente contar verdades y mentiras y terminé hablando de las novelas y no precisamente como género literario. Vamos a ver si puedo retomar la idea central de este asunto: Para contar verdades habría que iniciar por sincerarse con uno mismo, perder esos miedos del que dirán y afrontar tu barranco, por si esas verdades afectan a otro, por eso siempre inicias con una mentira, que te lleva a otra y la vas haciendo cada vez mas grande, como decía un Nick que leí hace poco: “la mentira puede correr un año entero, pero en un segundo la verdad la alcanza”. No te propongo que empieces a contar verdades, simplemente ser honesto y sincero contigo, para que sin palabras puedas transmitir tu realidad que sería en este caso, la verdad. Decir la verdad no te hace mejor ni peor persona, tampoco te hace fuerte si eres débil, te da seguridad si eres inseguro, es decir, no cambia en nada tu personalidad, pero hay algo que si genera, es una sensación como de alivio, tranquilidad, paz; eso que muchas veces necesitamos en esta sociedad tan ajetreada y cambiante, donde cabe mas una mentira que decir la verdad. Alguna vez llegue a decir mentiras, creo que siempre por alguna razón decimos una mentira, estamos como esa canción de Arjona: una mentira que te haga feliz, vale más que una verdad que te amargue la vida. De que sirve ser feliz con una mentira si sabes que va a durar pocos segundos, eso solo ocurre en las telenovelas que te dan varios capítulos para que la mentira sea de una vez desenmascarada y que ocurre con el malo? Va preso o muere, de que sirve entonces todas las mentiras que se inventó. Pero por otro lado esta la contradicción de que una vez descubierta la verdad, cuelgan la palabra FIN y se acaba la historia. Que pasa si quiero continuar con mi misma historia?, entonces siempre va a existir la contradicción en estos dos términos, por algo son antónimos y no se llevan para nada bien, lo bueno del caso es que son opciones, que puedes elegir, rellenar el circulo que llevan a su lado, la opción que mejor te convenga en su momento ahí la tienes, yo creo que tendría que pasar la vida entera para que decir una mentira sea igual que decir una verdad….o no?
No hay comentarios:
Publicar un comentario