jueves, 6 de septiembre de 2012

Y así culmina...

Hoy finalmente culmina lo que hace meses denominé "la pesadilla Infinita", fue algo así como una lección de vida eterna, pensé que nunca saldría de esta o por lo menos los días y las horas se me harían más largas. Y así fue, pero quizás las ganas de volver al ruedo y seguir adelante me hicieron mantener la calma y pensar que todo esto fue eso, una mala pesadilla. Hoy luego de casi 3 meses puedo despertar con la inquietud de saber del mundo y unirme a él nuevamente, aunque a pasos lentos y pausados pero con la fiel convicción de acelerar poco a poco, hasta que no quede rastros de aquel fatídico 5 de Julio que marcó literalmente mi vida. Siento la necesidad de expresar lo terrible que fue para mi estar encerrado por todo este tiempo, no poder hacer mi rutina diaria, estar incapacitado para muchas cosas, unas muletas mis fieles compañeras que sin ella de seguro tuviese la marca del colchón marcada en mi espalda como tatuaje, la desesperación muchas veces de querer hacer algo y no poder, pero con las noches contadas para reflexionar sobre lo que ocurrió y darme cuenta que pudo haber sido peor, que debo agradecer por ese desespero, por esas muletas y por ese colchón. Me considero una persona afortunada porque durante todo este tiempo tuve la compañía de familiares y amigos que me hicieron los días más sencillos, inclusive divertidos y es por esto, que hoy agradezco todo este proceso para darme cuenta con quién realmente cuento y por qué deseo mantenerlos a mi lado. Ahora solo resta esperar unos días más para una absoluta recuperación y poder reincorporarme a un mundo que me espera...Gracias Santi!!!

jueves, 19 de julio de 2012

4 días después...

Hace cuatro días me di cuenta de que la vida dura solo un momento, es cuestión de minutos pasar de la diversión a la tragedia, de la alegría a la tristeza, y de estar en pie a estar en cama. Como una película de ciencia ficción con toques de efectos especiales se resume lo que hasta ahora ha sido un “regreso a la vida”. Suena dramático y quizás hasta clicheroso, pero es cierto que la única manera de aprender en esta vida es de las experiencias y de la ardua tarea que es vivir. Vivir con un propósito, con una meta, con proyectos, no es nada fácil, y más cuando aún no te planteas lo que quieres en realidad. Hace 4 días, lo que ocupaba mis minutos era la banalidad de que vestir, deseando que llegara el fin de semana para disfrutarlo al máximo en una discoteca, poner a rodar por mis venas todo el alcohol que pudiese ingerir y ser el alma de la fiesta inclusive cuando llegaba al final. Así ocupaba mis minutos, entre risas, chistes y anécdotas complacía todo el que estaba a mi alrededor, creyendo que era el ser más arriesgado del mundo, que como yo no hay dos y que mi vida era tan plena y tan divertida que la aprovechaba al máximo; no había momento de pensar que era un gran daño lo que me estaba haciendo, que así como han pasado estos cuatro días, pasaban mucho más rápido aquellos minutos, horas, días en que creía era feliz y para entonces, era mi propósito. La Felicidad, sólo que con un concepto errado. Esto de plantearse ser feliz tampoco es muy recomendable, porque le quitas emoción a las cosas, a la tragedia, a la rabia, a la tristeza; si sólo buscas la felicidad puedes llegar a agotarte sin encontrarla, la felicidad no se busca, ni se vende, ni la consigues en la esquina, la llevas contigo, sólo es cuestión de saber administrarla y aprovecharla cuando sea necesario, dijera un gran amigo mío: “La felicidad está dentro de ti”. Llevo aproximadamente ocho años leyendo esta misma frase, pero era tan ciego para ver que las cosas más simples te alimentan tu felicidad; un carro, viajes, lujos, una vida sin preocupaciones sólo la malgastas, y eso estaba haciendo yo, malgastando mi felicidad. Escuchar consejos, eso no estaba en mis planes, nunca lo ha estado. Muchas personas, familiares, amigos y conocidos se cansaban de aconsejarme, que tuviese precaución, la ciudad estaba muy peligrosa. Llamadas incesantes de mis padres preguntando: Donde estás?, a qué hora regresas a la casa?, y siempre de respuesta, una mentira, ya voy en camino, estoy en casa de una amiga, pero ya me voy a la casa, cuando sinceramente lo que se estaba era planeando que hacer , aunque la ciudad no te ofrezca muchas opciones, o por lo menos esa es la excusa que todos los que vivimos en Puerto Ordaz tenemos de medalla, una ciudad que no ofrece nada para hacer, solo discotecas, y salir a las calles, emborracharte y terminar en muchos casos en el río. Felicítenme, esa etapa si la había superado, la del río digo. De lo demás está decir, que si hubiese escuchado alguno de estos consejos, quizás no estaría hoy en día postrado en una cama sin poder levantarme, aunque no le voy a echar la culpa ni al destino ni a los consejos nunca escuchados, simplemente fue algo que tenía que pasar para darme cuenta que no era el camino correcto por donde iba.